De Zamartze a Aralar, un camino de fe y hermandad

De Zamartze a Aralar, un camino de fe y hermandad

¿Quién como Dios? Nadie como Dios

La Hermandad de la Paz y Caridad ha celebrado su VII Día de la Hermandad con una peregrinación que ha unido historia, espiritualidad y convivencia en una jornada marcada por la fraternidad

La historia, la fe y la convivencia se han dado la mano en el VII Día de la Hermandad de la Paz y Caridad, que ha reunido a un buen número de hermanos y acompañantes en una jornada de peregrinación hasta dos de los enclaves religiosos e históricos más significativos de la sierra de Aralar: el Monasterio de Zamartze y la Basílica de San Miguel.

La jornada ha comenzado en Zamartze, junto a Uharte-Arakil, un lugar cargado de historia y tradición. El antiguo monasterio de Santa María, de origen medieval, conserva una iglesia románica del siglo XII y se asienta en un lugar de gran riqueza histórica y arqueológica, donde se han documentado restos de diferentes épocas, incluida la antigua ciudad romana de Araceli.

Allí los peregrinos hemos sido recibidos por el P. Javier Aldave, quien ha ejercido de guía durante la visita ofreciendo numerosas explicaciones sobre la historia de ambos lugares, así como sobre las tradiciones y leyendas que han acompañado durante siglos al entorno de Aralar.

Después de conocer Zamartze, el grupo ha compartido un sencillo tentempié antes de emprender el camino hacia la Basílica de San Miguel de Aralar, destino central de la peregrinación. El santuario, situado en plena sierra, constituye uno de los principales referentes del románico navarro y mantiene una profunda tradición religiosa y popular vinculada a San Miguel y a las leyendas de Teodosio de Goñi.

En la basílica ha tenido lugar la celebración de la Eucaristía, que ha permitido a los participantes vivir el momento más espiritual de una jornada concebida también como espacio de encuentro y convivencia.

La peregrinación ha concluido con un almuerzo fraterno en el restaurante Kotxera 13, de Muguiro. La comida ha puesto el broche final a una jornada en la que no han faltado las conversaciones, los recuerdos y, sobre todo, un ambiente de alegría y cercanía entre todos los participantes.

Organizado por la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Paz y Caridad, el VII Día de la Hermandad ha vuelto a poner de manifiesto que estas jornadas son mucho más que una actividad en el calendario: constituyen una oportunidad para fortalecer los vínculos entre los hermanos, compartir la fe y mantener vivo el espíritu de fraternidad que da sentido a la Hermandad.

¡Ya falta menos para el VIII Día de la Hermandad!

Ten valor y confía en Dios