La institución de la Eucaristía y el sacerdocio marca el inicio del Triduo Pascual, el tiempo más sagrado del año litúrgico.
La Iglesia universal se adentra hoy en el núcleo más profundo de su fe. El Jueves Santo no es un día más dentro de la Semana Santa: es la puerta que abre el Triduo Pascual, el umbral desde el que los cristianos contemplanmos el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
En este Jueves Santo, la Iglesia nos invita a volver al corazón mismo de nuestra fe. Hoy contemplamos el amor llevado hasta el extremo: Cristo que se hace servidor, que se arrodilla para lavar los pies de sus discípulos y que se queda para siempre en la Eucaristía.
Este día nos recuerda que la verdadera grandeza no está en el poder, sino en el servicio humilde y silencioso. Como hermandad, estamos llamados a vivir esta enseñanza no solo en nuestros cultos y procesiones, sino también en lo cotidiano: en el perdón, en la entrega y en el amor fraterno.
Que al acompañar al Señor en su Pasión sepamos también acompañarlo en nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados. Que nuestra fe no se quede en palabras, sino que se traduzca en obras de AMOR, de caridad.
Pidamos a Dios que nos conceda un corazón dispuesto a servir, a amar sin medida y a permanecer fieles junto a Él.
Feliz y santo Jueves Santo.
Ten valor y confía en Dios